Mi adorada Ana, no sé porque no te contesté, a veces
es la simple pereza de sentarme y plasmar en un papel todo lo que siento. Te
acompaño cuando despiertas y cuando te vas a dormir, al igual que en otros
muchos momentos del día, cuando saboreas tu café o cuando escuchas una canción.
Esta mañana estaba paseando por el centro y de
repente me sobresalté, una figura que parecía la tuya se cruzó en mi camino, tú
mismo pelo y tu manera de caminar, pero se dio la vuelta y no tenía lo más
importante, le faltaba tu sonrisa. No sé si sentí decepción o alivio, ya sabes
como soy, sigo nadando en un mar de dudas.
Pronto viajaré a Alemania, tengo asuntos familiares
que resolver. Ya sabes cómo son, no te cuentan nada si no viajas. Aprovecharé y
me lo tomaré como unas vacaciones y así desconectaré un poco de mis propios
asuntos. Si te he de ser sincero yo tampoco entiendo a la gente, lo único que
les interesa es ser el foco de atención y si no se la prestas se lo toman como
algo personal. Llevo muy mal eso de las apariencias y eso me trae algunos
problemas, tu bien lo sabes.
Me suena el móvil, tengo que dejarte.
Luis
P.D. Hay días que se me olvida mirar el buzón, son
los días que no duermo bien, no dejes de escribirme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario