jueves, 2 de abril de 2015

27 de abril de 2015

Mi adorada Ana, no sé porque no te contesté, a veces es la simple pereza de sentarme y plasmar en un papel todo lo que siento. Te acompaño cuando despiertas y cuando te vas a dormir, al igual que en otros muchos momentos del día, cuando saboreas tu café o cuando escuchas una canción.

Esta mañana estaba paseando por el centro y de repente me sobresalté, una figura que parecía la tuya se cruzó en mi camino, tú mismo pelo y tu manera de caminar, pero se dio la vuelta y no tenía lo más importante, le faltaba tu sonrisa. No sé si sentí decepción o alivio, ya sabes como soy, sigo nadando en un mar de dudas.

Pronto viajaré a Alemania, tengo asuntos familiares que resolver. Ya sabes cómo son, no te cuentan nada si no viajas. Aprovecharé y me lo tomaré como unas vacaciones y así desconectaré un poco de mis propios asuntos. Si te he de ser sincero yo tampoco entiendo a la gente, lo único que les interesa es ser el foco de atención y si no se la prestas se lo toman como algo personal. Llevo muy mal eso de las apariencias y eso me trae algunos problemas, tu bien lo sabes.

Me suena el móvil, tengo que dejarte.

Luis
P.D. Hay días que se me olvida mirar el buzón, son los días que no duermo bien, no dejes de escribirme.




No hay comentarios:

Publicar un comentario